
Juntos abrimos senderos en la niebla,
aprendimos el lenguaje de los árboles,
oímos la lluvia traviesa corretear por barrancos y laderas.
En los charcos vimos nuestras huellas borrarse
al lento compás de las horas que pasan
como hojas del libro que escribimos.
Hablamos con la primavera
y juntos abrazamos manantiales de cumbre,
arropados de brisa fresca.
Tuvimos la naturaleza en nuestras manos
y nuestro corazón lleno de ese sentir indescriptible,
de esa fragancia mística que eleva el alma.
Y todo eso que fue nuestro, buen amigo,
hoy es mochila de preciados recuerdos
que sube a la cumbre y une nuestros sentimientos.
Pues donde la amistad germina, el tiempo madura
y no hay espacio ni fuerza que pueda vencerla
querido amigo, Hermano.
aprendimos el lenguaje de los árboles,
oímos la lluvia traviesa corretear por barrancos y laderas.
En los charcos vimos nuestras huellas borrarse
al lento compás de las horas que pasan
como hojas del libro que escribimos.
Hablamos con la primavera
y juntos abrazamos manantiales de cumbre,
arropados de brisa fresca.
Tuvimos la naturaleza en nuestras manos
y nuestro corazón lleno de ese sentir indescriptible,
de esa fragancia mística que eleva el alma.
Y todo eso que fue nuestro, buen amigo,
hoy es mochila de preciados recuerdos
que sube a la cumbre y une nuestros sentimientos.
Pues donde la amistad germina, el tiempo madura
y no hay espacio ni fuerza que pueda vencerla
querido amigo, Hermano.

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