martes, 20 de julio de 2010

Te lo dedico a vos Hermano, Amigo...


Juntos abrimos senderos en la niebla,
aprendimos el lenguaje de los árboles,
oímos la lluvia traviesa corretear por barrancos y laderas.

En los charcos vimos nuestras huellas borrarse
al lento compás de las horas que pasan
como hojas del libro que escribimos.

Hablamos con la primavera
y juntos abrazamos manantiales de cumbre,
arropados de brisa fresca.

Tuvimos la naturaleza en nuestras manos
y nuestro corazón lleno de ese sentir indescriptible,
de esa fragancia mística que eleva el alma.

Y todo eso que fue nuestro, buen amigo,
hoy es mochila de preciados recuerdos
que sube a la cumbre y une nuestros sentimientos.

Pues donde la amistad germina, el tiempo madura
y no hay espacio ni fuerza que pueda vencerla
querido amigo, Hermano.